Aunque tenga buen olor, un aspecto normal y una textura aparentemente perfecta, el pollo cocido puede convertirse en un riesgo para la salud.
El pollo es uno de los alimentos más consumidos en el mundo por su versatilidad y valor nutricional. Sin embargo, también figura entre los productos de origen animal que requieren mayor cuidado durante su preparación y conservación, ya que puede albergar bacterias peligrosas sin presentar señales visibles de deterioro.
Los expertos explican que microorganismos como Salmonella, Campylobacter y otras bacterias capaces de causar enfermedades pueden multiplicarse en el alimento sin modificar su color, olor o sabor. Por ello, determinar si el pollo sigue siendo seguro únicamente por su apariencia es un error que puede poner en riesgo la salud.
@soycienciaycocina El pollo puede verse “casi listo” por fuera… y seguir crudo por dentro. Probamos pechugas a 45 °C, 55 °C, sous vide a 57 °C y también revisamos el caso del “ceviche de pollo”. La diferencia no es solo el color: también cambia la seguridad, la textura y el sabor. CienciaYCocina pollo ♬ sonido original - Heinz Wuth - Ciencia y Cocina - Heinz Wuth - Ciencia y Cocina
El pollo puede verse “casi listo” por fuera… y seguir crudo por dentro. Probamos pechugas a 45 °C, 55 °C, sous vide a 57 °C y también revisamos el caso del “ceviche de pollo”. La diferencia no es solo el color: también cambia la seguridad, la textura y el sabor. CienciaYCocina pollo
Las recomendaciones de seguridad alimentaria indican que el pollo cocido debe consumirse en un plazo máximo de tres a cuatro días después de haber sido preparado, siempre que haya permanecido refrigerado a una temperatura igual o inferior a los 4 °C. Además, los especialistas aconsejan no dejar el pollo a temperatura ambiente por más de dos horas.
Si el ambiente supera los 30 °C, ese tiempo se reduce a solo una hora, ya que el calor favorece la rápida proliferación de bacterias. Para reducir el riesgo de intoxicaciones alimentarias, los expertos recomiendan refrigerar el pollo tan pronto como sea posible después de cocinarlo.
Además, aconsejan utilizar recipientes bien cerrados para evitar la contaminación cruzada y colocarlo en las zonas más frías del refrigerador. Si no se consumirá dentro de los cuatro días siguientes, lo mejor es congelarlo. También recuerdan que recalentar el pollo no siempre elimina las toxinas que algunas bacterias producen durante su crecimiento, por lo que un alimento mal conservado puede seguir representando un riesgo incluso después de volver a calentarlo.
Lo que comenzó como un paseo familiar terminó convirtiéndose en uno de los videos más comentados en redes sociales.
La principal recomendación es no confiar en el aspecto del alimento. Un pollo que parece estar en perfectas condiciones puede contener microorganismos capaces de provocar vómitos, diarrea, fiebre y otras complicaciones gastrointestinales.
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