El joven brasileño se sometió a un doloroso proceso con láser para eliminar los tatuajes que cubren el 95% de su cuerpo.
Durante más de dos décadas, Leandro de Souza fue conocido como el hombre más tatuado de Brasil. Con el 95% de su piel cubierta por más de 170 tatuajes, su imagen lo convirtió en un personaje inconfundible en eventos y en la vida pública.
"Hice mi primer tatuaje a los 13 años. En ese momento eran expresiones de lo que yo idolatraba: Guns N’ Roses, Nirvana, Metallica... las bandas que marcaron mi juventud", relató al medio brasileño G1.
Lo que comenzó como una forma de identidad terminó convirtiéndose en un uniforme permanente que lo acompañó hasta casi cubrirlo por completo.
"En 2023 gané el premio al hombre más tatuado de Brasil en la Expo Internacional del Tatuaje de Santa Rosa. Vivía de fiesta, tenía una vida de sexo, drogas y rock’n’roll. Los tatuajes no son cosa del diablo, no sabía cómo lidiar con eso", dijo.

Leandro de Souza tatuajes Instagram
Leandro de Souza nació en 1989 y fue adoptado por su madre con la intervención de una madrina consejera tutelar. Tuvo una infancia cómoda, pero marcada por el trauma. Fue abusado sexualmente por un policía militar que frecuentaba la casa de su niñera.
Hoy, a sus 35 años, está viviendo una sorprendente transformación. Luego de dos décadas dedicadas al arte del tatuaje, Leandro de Souza, quien alguna vez tuvo el 95% de su cuerpo cubierto de dibujos, ahora busca eliminar todos sus tatuajes en un gesto de arrepentimiento y renovación espiritual
Un cambio de cuerpo y mente
La historia de Leandro de Souza se volvió viral en las redes sociales cuando compartió su proceso de conversión al evangelio y en proceso de abandono de las drogas.
En diferentes videos muestra sesiones de eliminación con láser de los tatuajes que anteriormente mostraba con orgullo.
"Duele mucho, por más que le pongan anestesia, el dolor es horrible. Pero eso es parte del precio de las cosas que he hecho en el pasado", afirmó.
Hace un año y siete meses, Leandro tuvo una epifanía que cambió radicalmente su estilo de vida. Dejó, "de la noche a la mañana", el consumo de drogas, bebidas y cigarrillos.
Esta decisión fue impulsada por su nueva fe y el apoyo de una clínica que ofrecía un tratamiento gratuito de eliminación de tatuajes luego de que se viralizara un video donde pedía por una oportunidad laboral.