La Cámara de Transportistas Urbanos e Interurbanos señaló que unas 200 unidades formarán parte de las caravanas que se movilizarán en las calles en rechazo al aumento de los precios de los combustibles.
La Cámara de Transportistas Urbanos e Interurbanos (CATUG) anunció una movilización pacífica para este lunes, 6 de abril, en protesta por el incesante aumento en el precio de los combustibles. La medida busca presionar a las autoridades ante una situación que, según la gremial, ha llevado al sector al borde del colapso operativo.
Saúl Umaña, presidente de CATUG, detalló en el programa A Primera Hora de Emisoras Unidas la crítica situación que enfrentan y brindó detalles de la protesta. Explicó que contará con la participación de 200 autobuses que se dirigirán hacia la Municipalidad de Guatemala, el Congreso de la República y el Palacio Nacional de la Cultura.
Los vehículos partirán desde diferentes puntos y zonas de la ciudad, en una clara muestra de la unidad y determinación de los transportistas para hacer escuchar sus demandas. Hasta el momento no se tiene un horario definido, aunque preliminarmente se indicó que podría comenzar la caravana a las 10:00 de la mañana.
Con respecto al seguimiento que se ha dado al tema del alza en el valor del diésel, que actualmente ronda los Q44, Umaña explicó que han sostenido múltiples reuniones con la municipalidad capitalina para solicitar un ajuste tarifario, pero hasta la fecha no han obtenido respuestas.
"El alza desmedida del precio de los combustibles nos tiene al borde del colapso operativo", afirmó, lamentando lo que calificó como falta de empatía y respeto hacia los operadores. Consideró que esta inacción municipal es una de las principales razones que motivan la marcha hacia la comuna.
La crítica también se extiende al Congreso y al Ejecutivo, con quienes CATUG ha intentado dialogar sin éxito. El presidente de la gremial subrayó la falta de apoyo hacia los usuarios y la ciudadanía en general, ya que el problema, aunque global, requiere acciones gubernamentales para mitigar su impacto. "Se fueron de vacaciones todos los diputados, lo que deja mucho que desear", señaló Umaña, evidenciando la frustración del sector.
Los transportistas enfatizan que su objetivo no es afectar a los usuarios, en su mayoría personas de clase baja y media con salarios mínimos. Por ello, indicó que han realizado esfuerzos considerables para evitar la paralización del servicio, pero la situación es insostenible. CATUG, que agrupa a nueve empresas y 400 autobuses en la capital, mantiene la tarifa de Q5, a pesar de que la tarifa técnica, según sus cálculos, debería ser de Q11.85 por pasaje.
De acuerdo con el entrevistado, la falta de recursos impacta directamente en el mantenimiento de las unidades. Los operadores, para quienes los autobuses son su patrimonio, se ven obligados a dividir los escasos ingresos, lo que impide realizar el mantenimiento preventivo y correctivo adecuado. Esta situación es preocupante y, de no atenderse, podría llevar a un colapso total del servicio, señaló.
El aumento del precio del diésel no es el único factor que presiona a los transportistas. Umaña destacó que otros insumos esenciales también han experimentado alzas significativas. Entre ellos se encuentran: lubricantes, llantas, mantenimientos, filtros y baterías.
En ese sentido, señaló que el incremento del diésel provoca una escalada en todos los costos operativos para los transportistas, afectando no solo al área urbana sino a todo el sector a nivel global.
El Legislativo sigue sin acuerdos para dar respuesta ante el incremento al precio de los combustibles. Mientras tanto, continúan las protestas de transportistas y pronunciamientos de parte de distintos sectores que exigen soluciones.
La insostenibilidad operativa ha obligado a los transportistas a reducir su capacidad de trabajo a un 25% o 40%, dependiendo de las rutas. Esto se traduce en un alargamiento de las frecuencias, pasando de 8 o 10 minutos a 15 o incluso 20 minutos, afectando directamente a los usuarios que dependen del servicio. Muchos autobuses permanecen inactivos porque sacarlos a trabajar resulta inviable económicamente.
El Congreso y el Ejecutivo también fueron señalados por Umaña por su inacción. Expuso que la disputa sobre una posible partida presupuestaria de Q1 mil 200 millones, entre otras medidas para subsidiar el galón de combustible con Q5 u Q8, sin llegar a un acuerdo, perjudica directamente a los ciudadanos. Enfatizó que el impacto del precio del combustible ya se refleja en la canasta básica, generando preocupación en toda la población.
En ese sentido, el presidente de CATUG aseguró que están buscando soluciones, entre estas la aprobación de un aumento temporal de la tarifa, aunque en la realidad indicó que el transporte urbano necesita un apoyo estructural. La gremial se presentó como un grupo de empresarios comprometidos con brindar un mejor servicio, pero insistió en que esto no será posible sin el respaldo del gobierno.
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