El exjuez dedicó el premio a todos los colegas que en Guatemala y Centroamérica viven como él en el exilio "porque defendieron, sin ceder, la independencia judicial".
La Asociación Alemana de Jueces (DRB) concedió este miércoles, 15 de abril, el Premio de Derechos Humanos al juez guatemalteco en el exilio Miguel Ángel Gálvez por su compromiso con la lucha contra la corrupción y la impunidad en su país.
"Con Gálvez, la DRB rinde homenaje a un juez que, durante décadas, se ha comprometido de forma consecuente con la lucha contra la corrupción y la impunidad en Guatemala", según el comunicado difundido por la asociación.
La organización de magistrados germanos señaló que desde que asumió el cargo en 1999, Gálvez desempeñó un papel fundamental en el esclarecimiento de graves violaciones de los derechos humanos y como presidente de un tribunal penal para procesos de alto riesgo, dirigió numerosos procesos complejos contra la delincuencia organizada y la corrupción estatal.
"Miguel Ángel Gálvez Aguilar es uno de los símbolos insustituible de la justicia en Guatemala", dijo en su laudatio Iván Velásquez Gómez, exministro de Defensa de Colombia y galardonado con el Premio de Derechos Humanos de la DRB en 2012, en el marco del acto de inauguración en Weimar de la 24.ª Jornada de Jueces y Fiscales.
El presidente de la DRB, Achim Scholz, destacó en su discurso la especial importancia de este premio, que se otorga desde 1991 a personalidades del ámbito judicial y de la abogacía que se comprometen con la defensa de los principios del Estado de derecho "poniendo en riesgo su vida, su salud y su libertad personal, o asumiendo graves perjuicios personales".
El exjuez Miguel Ángel Gálvez afirmó que se ve con angustia cómo en Guatemala se deteriora cada vez el sistema.
Gálvez, por su parte, señaló que este galardón es un mensaje también para los jueces de todo el mundo en cuanto a que "la defensa de una justicia independiente debe llevarse a cabo de forma decidida, combativa y siempre en estricto respeto de la ley".
Dedicó el premio también a todos los colegas que en Guatemala y Centroamérica viven como él en el exilio "porque defendieron, sin ceder, la independencia judicial".
Galvez agregó que "Guatemala no necesita una justicia que se adapte a las coyunturas políticas", sino "una justicia incorruptible y con solidez profesional, profundamente consciente de la diversidad de la nación".
El guatemalteco alcanzó renombre internacional en particular por su participación en el procesamiento judicial de los crímenes del antiguo dictador militar Efraín Ríos Montt y contribuyó de manera decisiva a sentar las bases del histórico juicio por genocidio, que en 2013 condujo por primera vez a la condena de un antiguo jefe de Estado en su propio país, destaca la DRB.
Gálvez también sentó un precedente en la lucha contra la corrupción en las más altas esferas políticas al ordenar en 2015, en el llamado escándalo de La Línea, la detención del entonces presidente Otto Pérez Molina y de la vicepresidenta Roxana Baldetti en el marco de unas investigaciones que sacaron a la luz una amplia red de corrupción y abuso de poder.
Debido a su compromiso, Gálvez fue amenazado, difamado y sometido a presiones políticas y, a pesar de los llamamientos internacionales para que se le concediera protección, en 2022 se vio obligado a dimitir de su cargo.
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