Hace dos años fue apartado de la selección japonesa, perdió patrocinadores y quedó en el centro de una de las mayores polémicas del futbol asiático.
Lo que parecía el final de la carrera internacional de Junya Ito terminó convirtiéndose en una de las historias más comentadas del Mundial 2026. El extremo japonés, que en 2024 fue separado de la selección tras ser acusado de una presunta agresión sexual, hoy vuelve a vestir la camiseta de los "Samurai Blue" después de que el proceso judicial diera un giro y las acusaciones fueran retiradas por falta de pruebas.
Su regreso al combinado nacional ha provocado una ola de reacciones en redes sociales, especialmente después de que usuarios recordaran que las dos mujeres que lo denunciaron aparecieron como creadoras de contenido invitadas por la FIFA durante el Mundial 2026, un hecho que reavivó el debate sobre el tratamiento del caso y la presunción de inocencia.
En febrero de 2024, la Asociación Japonesa de Futbol (JFA) anunció que Junya Ito abandonaría la concentración de la selección durante la Copa Asiática que se disputaba en Qatar.
La decisión llegó luego de que dos mujeres presentaran una denuncia en la que acusaban al futbolista de una presunta agresión sexual ocurrida meses antes en un hotel de Osaka, tras un partido amistoso entre Japón y Perú.
Aunque Ito negó desde el primer momento cualquier conducta ilícita, la federación decidió apartarlo del equipo argumentando que buscaba proteger la estabilidad emocional del plantel y evitar que la polémica afectara la participación del combinado nacional.
El entonces presidente de la JFA explicó que también era necesario considerar el impacto que el caso podía tener sobre patrocinadores y la imagen institucional del futbol japonés.
Mientras la investigación avanzaba, el futbolista sostuvo públicamente su inocencia. A través de su equipo legal, Ito presentó una denuncia contra las dos mujeres por difamación, asegurando que las acusaciones eran falsas y habían ocasionado un grave daño a su imagen personal y profesional.
Durante varios meses, el atacante vivió uno de los momentos más complicados de su carrera. Además de quedar fuera de la selección, vio afectadas varias relaciones comerciales y su nombre quedó asociado a una investigación que ocupó titulares tanto en Japón como en medios internacionales.
Con el paso de los meses, el proceso judicial dio un vuelco. Las investigaciones no lograron reunir pruebas suficientes para sostener las acusaciones iniciales y finalmente la denuncia fue retirada, mientras el caso comenzó a perder fuerza en los tribunales.
Ese desenlace permitió que Junya Ito recuperara paulatinamente su lugar en la selección japonesa y volviera a ser considerado por el entrenador Hajime Moriyasu para las competiciones internacionales.
Su regreso fue interpretado por muchos aficionados como una segunda oportunidad deportiva, aunque otros consideran que el caso dejó abiertas preguntas sobre el impacto que una acusación puede tener en la carrera de un deportista antes de que exista una resolución definitiva.
Durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, el nombre de Junya Ito volvió a convertirse en tendencia.
Usuarios de redes sociales difundieron publicaciones recordando que el futbolista perdió patrocinadores, fue apartado de la selección y permaneció durante meses bajo una intensa presión mediática, mientras las mujeres que lo denunciaron fueron vistas en actividades relacionadas con el Mundial como creadoras de contenido invitadas.
Algunos usuarios consideran que el caso evidencia la importancia de respetar la presunción de inocencia hasta que existan pruebas concluyentes.
Otros sostienen que las denuncias de violencia sexual siempre deben investigarse con seriedad y que el retiro de una acusación no invalida la necesidad de brindar atención y protección a quienes denuncian.
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