Andreas Schjelderup se convirtió en protagonista al abrir el marcador contra Inglaterra, pero su nombre también arrastra una grave controversia fuera de las canchas.
Andreas Schjelderup pasó de ser una de las grandes revelaciones de Noruega a quedar nuevamente bajo el escrutinio público. El extremo de 22 años abrió el marcador frente a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial 2026 con una definición que terminó dentro de la portería defendida por Jordan Pickford y desató la celebración de los aficionados noruegos en Miami.
Sin embargo, mientras su actuación deportiva recorría las redes sociales, también volvió a mencionarse el proceso judicial que enfrentó meses antes en Dinamarca. Contrario a algunas versiones difundidas, Schjelderup no permaneció 14 días encarcelado.
Un tribunal danés le impuso una pena de 14 días de prisión suspendida, lo que significa que no debía ingresar a la cárcel salvo que cometiera otra infracción durante el periodo establecido por la justicia.
El caso se originó cuando Schjelderup tenía 19 años y jugaba en el FC Nordsjaelland de Dinamarca. De acuerdo con la información judicial, el futbolista recibió a través de Snapchat un video sexual de 27 segundos en el que aparecían dos menores de edad y posteriormente lo reenvió a un grupo de conversación.
El jugador admitió los hechos y se declaró culpable de compartir material ilegal. Según su versión, únicamente observó los primeros segundos antes de reenviarlo y eliminó el archivo después de que uno de sus amigos le advirtiera sobre la gravedad y la ilegalidad de la situación. La corte, no obstante, determinó que su conducta constituía un delito y dictó la condena suspendida.
La diferencia es importante. La sentencia de dos semanas fue condicional o suspendida, por lo que Schjelderup no cumplió esos 14 días dentro de una prisión.
La resolución establecía que evitaría ingresar a la cárcel siempre que no cometiera una nueva infracción durante los siguientes 12 meses. La Fiscalía danesa había solicitado una pena de al menos 20 días, mientras que la defensa del jugador evaluó en su momento si presentaría una apelación.
Antes de conocerse la sentencia, Schjelderup publicó un extenso mensaje en sus redes sociales en el que reconoció su responsabilidad y calificó lo ocurrido como un grave error.
El futbolista aseguró sentirse avergonzado, pidió perdón a las personas afectadas, a su familia, a sus clubes, a la selección de Noruega y a los aficionados. También afirmó que colaboró con las autoridades danesas desde que fue contactado por la Policía y que estaba preparado para asumir las consecuencias legales.
Schjelderup insistió en que nunca tuvo la intención de difundir el material ni causar daño, pero reconoció que reenviar el archivo fue ilegal y que debió comprender inmediatamente la gravedad de su contenido.
El caso generó una discusión en el futbol noruego sobre si el extremo debía seguir siendo convocado a la selección. El entrenador Ståle Solbakken calificó su comportamiento como una acción extremadamente irresponsable, aunque sostuvo que el jugador había admitido lo sucedido y debía aprender de sus actos.
Su condena también planteó interrogantes sobre la posibilidad de ingresar a Estados Unidos para disputar el Mundial 2026. Finalmente, la Federación Noruega confirmó que obtuvo el visado correspondiente y pudo viajar con la selección, pese a tener la sentencia suspendida en Dinamarca.
En lo deportivo, Schjelderup comenzó el Mundial como una alternativa en el ataque, mientras Antonio Nusa ocupaba habitualmente el extremo izquierdo. Sin embargo, sus buenas actuaciones y su participación en los goles de Noruega contra Brasil le permitieron ganar protagonismo dentro del equipo.
Para el encuentro frente a Inglaterra, el seleccionador decidió incluirlo como titular. La apuesta dio resultado cuando el jugador apareció en el minuto 36 para marcar el 1-0 parcial. Inglaterra logró empatar antes del descanso mediante Jude Bellingham.
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