Millones de mujeres usan faja a diario para verse mejor, pero los expertos advierten que esta prenda puede generar consecuencias.
Millones de mujeres usan faja a diario para verse mejor, pero los expertos advierten que esta prenda puede generar consecuencias que van mucho más allá de la figura. Las fajas se han convertido en un básico del guardarropa femenino, pero usarlas todos los días tiene efectos que no siempre se anticipan.
Algunos son positivos, otros preocupantes. Aquí están los nueve cambios que ocurren en tu cuerpo y tu piel cuando haces de esta prenda un hábito diario. El primer impacto es visible en la piel. La combinación de presión constante, fricción y acumulación de humedad crea un entorno propicio para irritaciones, enrojecimiento, marcas persistentes e incluso brotes tipo acné corporal en zonas como abdomen.
@lacardio_oficial 🚨 ¡Ojo con el uso de fajas! Lo que parece una ayuda estética rápida… puede traer consecuencias a largo plazo. ⠀ ❌ Comprimen tus órganos ❌ Dificultan la respiración ❌ Pueden causar dolor lumbar ❌ Debilitan tu zona abdominal ⠀ No estás “moldeando” tu cuerpo, lo estás forzando. #LaCardio ♬ sonido original - LaCardio_oficial
🚨 ¡Ojo con el uso de fajas! Lo que parece una ayuda estética rápida… puede traer consecuencias a largo plazo. ⠀ ❌ Comprimen tus órganos ❌ Dificultan la respiración ❌ Pueden causar dolor lumbar ❌ Debilitan tu zona abdominal ⠀ No estás “moldeando” tu cuerpo, lo estás forzando. #LaCardio
Asimismo, pueden darse brotes en cintura y espalda baja, porque la piel no puede respirar con normalidad y los poros se obstruyen. A esto se suma que el material sintético y el ajuste apretado retienen la humedad, lo que puede provocar sarpullidos e infecciones bacterianas o por hongos.
En cuanto a los músculos, el efecto es paradójico. Usar faja todos los días puede volverse contraproducente: los músculos dejan de trabajar para mantenerse firmes porque la faja hace todo el esfuerzo, y cuando se deja de usar, la flacidez empeora notablemente. Algo similar ocurre con la digestión, ya que la presión continua sobre el abdomen interfiere con procesos normales, generando reflujo, digestión más lenta o incomodidad después de comer, porque el estómago y los intestinos están siendo comprimidos.
La respiración también se ve comprometida. Una faja ajustada restringe la expansión completa del diafragma, lo que favorece una respiración más superficial, provoca fatiga, sensación de falta de aire e incluso mareo, siendo un factor especialmente relevante durante entrenamientos. En las extremidades, la compresión de las venas de los muslos provoca dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad en las piernas.
El adelgazamiento capilar afecta al 55% de las mujeres antes de los 70 años, y actuar a tiempo es clave para frenar su avance.
No todo es negativo. Al usar fajas todos los días se estimula la circulación sanguínea, se fortalece el abdomen y se puede reducir la flacidez en la zona, además de aliviar dolores lumbares.
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