La manicura de gel se ha convertido en una de las opciones favoritas para mantener las uñas impecables durante semanas.
Las uñas de gel son una alternativa popular para quienes buscan una manicura duradera, brillante y con diseños que permanezcan intactos durante más tiempo. A diferencia del esmalte tradicional, este tipo de manicura ofrece mayor resistencia, pero también requiere ciertos cuidados para evitar daños en las uñas naturales.
De acuerdo con la información publicada por Cosmopolitan México, la recomendación general es realizar el mantenimiento o retiro del gel aproximadamente cada dos o tres semanas. El tiempo puede variar dependiendo de la calidad de los productos utilizados, la técnica de aplicación y el crecimiento natural de las uñas.
No necesariamente. Si las uñas se encuentran saludables y el producto se aplica y retira correctamente, es posible realizar una nueva manicura inmediatamente después. El verdadero problema aparece cuando se abusa de las aplicaciones o se utilizan técnicas agresivas para retirar el producto.
Conforme la uña crece, el gel puede comenzar a separarse de la superficie natural. Esto puede crear pequeños espacios donde se acumule humedad o suciedad, aumentando el riesgo de presentar problemas en las uñas. Uno de los principales riesgos de utilizar gel de manera continua está relacionado con una preparación o retiro inadecuados.
El limado excesivo de las uñas puede adelgazar su superficie y hacer que se vuelvan débiles y quebradizas. Otro problema frecuente es la descamación. Arrancar, raspar o retirar de manera brusca el gel puede llevarse consigo algunas capas de la uña natural, dejándola áspera y vulnerable.
También pueden aparecer sensibilidad, surcos, irregularidades y cambios en la textura de las uñas después de varias aplicaciones y retiros. Además, cuando el gel se levanta y queda humedad atrapada debajo, puede aumentar el riesgo de infecciones, especialmente si existe alguna lesión.
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Si tus uñas están delgadas, quebradizas, sensibles, descamadas o presentan cambios de color, lo recomendable es suspender temporalmente la manicura de gel y permitir que crezcan. Durante este periodo puedes mantenerlas cortas, hidratarlas y evitar manipular las cutículas.
Así, podrás recuperar progresivamente su apariencia y reducir el riesgo de que el uso constante de la manicura permanente termine afectando tus uñas naturales.
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