Bélgica vive un momento clave en el Mundial 2026, pero dentro del equipo volvió a salir a la luz una historia que parecía enterrada: la traición amorosa que desde hace trece años mantiene rota la relación entre Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois.
La Selección de Bélgica volvió a colocarse bajo los reflectores del Mundial 2026, pero no solo por su rendimiento dentro del campo. El presente del equipo europeo también revivió una de las historias personales más comentadas del futbol internacional: la ruptura entre Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois, dos de sus máximas figuras, marcada por un romance ocurrido hace más de una década.
El tema volvió a tomar fuerza luego del triunfo de Bélgica ante Estados Unidos, donde el equipo consiguió pasar a los Cuartos de Final.
Según reportes internacionales, mientras el plantel celebraba la clasificación, la distancia entre De Bruyne y Courtois volvió a llamar la atención, pues ambos evitaron compartir gestos de cercanía en medio de los festejos.
El origen del distanciamiento se remonta a 2013, cuando Caroline Lijnen, entonces pareja de Kevin De Bruyne, sostuvo un romance con Thibaut Courtois. En aquel momento, el arquero belga militaba en el Atlético de Madrid y el mediocampista atravesaba una etapa clave en su carrera.
El episodio se convirtió en un escándalo dentro de Bélgica porque ambos futbolistas compartían selección y formaban parte de una generación llamada a competir por grandes objetivos internacionales. La situación trascendió al vestuario y dejó una herida personal que, según distintas versiones, nunca terminó de sanar.
Caroline Lijnen habló públicamente del tema tiempo después y aseguró que el romance con Courtois ocurrió luego de una supuesta infidelidad previa de De Bruyne con una de sus mejores amigas. En declaraciones recogidas por medios británicos, Lijnen admitió el vínculo con el guardameta y sostuvo que sucedió tras sentirse traicionada por el mediocampista.
La versión de Caroline Lijnen agregó todavía más polémica al caso. En una entrevista para la revista Story, la joven relató que durante su encuentro con Courtois sintió una atención que, según ella, no había recibido durante su relación con De Bruyne.
De acuerdo con las declaraciones retomadas por varios medios, Lijnen aseguró que Courtois le cocinó, conversó con ella de forma interesante y la hizo sentir escuchada. Aquella confesión terminó de convertir el episodio en uno de los triángulos amorosos más recordados del futbol europeo.
Aunque con el paso de los años los protagonistas siguieron adelante con sus vidas personales, el escándalo quedó marcado en la historia de la Selección de Bélgica, especialmente porque De Bruyne y Courtois continuaron coincidiendo en convocatorias y torneos internacionales.
La tensión entre ambos futbolistas fue tan fuerte que, antes del torneo de Brasil 2014, el entonces seleccionador Marc Wilmots tuvo que intervenir para controlar la situación dentro del equipo.
Según reportes publicados sobre aquel episodio, Wilmots consultó directamente a De Bruyne si quería que Courtois fuera apartado de la selección por el conflicto personal que existía entre ambos. Sin embargo, el mediocampista habría priorizado el objetivo deportivo y decidió que el arquero permaneciera en el plantel porque era una pieza importante para Bélgica.
Esa decisión permitió que ambos continuaran representando a su país, aunque la relación personal quedó completamente fracturada.
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